19 de Febrero: inundación
Estoy bien… Si… si querida… seguro, seguro, no pasa nada… Por acá todo en calma –tranquilizaba el hombre a su esposa con la boca pegada al celular.
Incluso alcanzó a presionar el botón de apagado, casi con una sonrisa. Pero ya un lenguetazo de agua le entraba por las narices y perdía el equilibrio.
Sumergido por entero en aquel barro de agua, tuvo la certeza de cuánto la quería. Entonces… ¿para qué preocuparla?
jueves, 1 de enero de 2009
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