La muerte viene a caballo
Volteó la cara y como lo temía, allí estaba ella, la espléndida,
la muerte que se le aproximaba montando un corcel negro de crines desordenadas.
Hacía tiempo que le venía pisando los talones…
-No. Todavía no –clama el hombre, adivinando sus negras intenciones.
Pero ya es tarde.
La maligna carcajea y con un feroz alarido anuncia el desenlace…
y en ese preciso instante, la bestia azabache se desploma como fulminada por un rayo, ante los ojos angustiados del hombre
que perplejo mira como ella, la esplendida, la muerte
-entre rezongos y gruñidos- se sacude el polvo de la caída…
viernes, 2 de enero de 2009
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wiu, esta gorda estrella ilumina muy bonito!
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